Resumen
Bodegas Muga, en Haro, es una de las grandes casas tradicionales de Rioja y, al mismo tiempo, una de las pocas que tiende con acierto un puente entre el Rioja clásico y el moderno. Fundada en 1932, la bodega familiar está hoy dirigida por la tercera generación y tiene su sede en el legendario Barrio de la Estación de Haro. Sus señas de identidad son la fermentación en grandes tinos de madera, la crianza en barricas de su propia tonelería y una gama que va del fresco Rosado al clásico Gran Reserva Prado Enea y a los iconos modernos Torre Muga y Aro. La columna vertebral de casi todos sus tintos es el Tempranillo.
Historia
La historia de Muga comienza en 1932, cuando Isaac Muga Martínez y su esposa Aurora Caño fundaron su propia bodega en Haro. Los primeros vinos se criaban en calados subterráneos del centro del pueblo. Más tarde, sus hijos Manuel e Isaac («Isacín») tomaron el relevo y ampliaron el negocio de forma constante.
Hacia 1970 la bodega se trasladó a una antigua casa de labranza en el Barrio de la Estación de Haro. Ya en el siglo XIX se habían instalado aquí grandes bodegas para enviar sus vinos en tren a Burdeos y al resto de Europa. Hoy trabaja ya la tercera generación: Jorge e Isaac Muga se ocupan del viñedo y la bodega, y sus primos Manu, Juan y Eduardo de las ventas, la administración y las finanzas. Con su centro de visitas en torno a la Torre Muga, la familia ha convertido además Haro en un destino de enoturismo.
Ubicación y terruño
Haro se encuentra en el noroeste de Rioja Alta, la parte más fresca y elevada de Rioja. Los viñedos de Muga están a los pies de los Montes Obarenes y la Sierra de Toloño, que actúan como barrera natural frente a los vientos fríos del norte. Aquí confluyen influencias atlánticas, mediterráneas y continentales, una combinación que da al Tempranillo maduraciones largas y regulares y una acidez viva.
Los suelos son en su mayoría arcillo-calcáreos, en parte con capas pedregosas. Retienen bien el agua y dan vinos estructurados y longevos. Gran parte de la uva procede de parcelas propias; Muga la completa con uva de viticultores de la zona con los que colabora desde hace años.
Estilo y filosofía
Muga es una casa del roble, en el mejor sentido. Todos los vinos fermentan en grandes tinos de madera, y para la crianza dispone de miles de barricas, buena parte de ellas fabricadas en su propia tonelería. La bodega cuenta con sus propios maestros toneleros, que cada año construyen, mantienen y tuestan a medida unas 2.000 barricas de roble mayoritariamente francés, pero también americano. Así Muga puede ajustar con precisión la influencia de la madera en cada vino.
Los gestos tradicionales forman parte del proceso: durante la crianza los vinos se trasiegan varias veces de barrica a barrica y se clarifican de forma clásica con claras de huevo. Estilísticamente, Muga abarca un amplio abanico: desde los finos Gran Reserva de larga crianza en el espíritu del Rioja clásico hasta tintos de alta gama densos e intensos en fruta, criados en barricas nuevas de roble francés. El equilibrio entre fruta, acidez y madera es siempre el hilo conductor.
Pagos y vinos conocidos
La gama está claramente escalonada, del vino cotidiano a la botella de coleccionista:
- Muga Rosado y Muga Blanco: vinos frescos fermentados en madera para el día a día; además, la línea Flor de Muga
- Muga Reserva: el clásico de la casa, a base de Tempranillo con Garnacha, Mazuelo y Graciano
- Muga Selección Especial: una selección de las mejores partidas con una crianza más larga
- Prado Enea Gran Reserva: el buque insignia tradicional, elaborado solo en buenas añadas y con larga crianza en barrica y botella
- Torre Muga: tinto moderno y concentrado, elaborado por primera vez con la añada 1991
- Aro: el cupaje de prestigio de Tempranillo y Graciano, criado en barricas nuevas de roble francés
- Conde de Haro: el espumoso de la casa, blanco y rosado
Reconocimientos
Desde hace décadas Muga es uno de los nombres más fiables de Rioja y recibe con regularidad puntuaciones de primer nivel de la crítica internacional. Torre Muga 2004 alcanzó el puesto 11 del Top 100 de Wine Spectator, Aro 2001 obtuvo 98 puntos de Robert Parker y Aro 2015 recibió 100 puntos de James Suckling. También el Prado Enea Gran Reserva figura añada tras añada entre los Rioja clásicos mejor valorados, lo que convierte a Muga en una referencia de lo viva que puede ser la tradición en Rioja.
