Resumen
Moric es el proyecto de Roland Velich y hoy se considera la dirección más importante para el Blaufränkisch. Desde 2001, Velich trabaja para sacar a la variedad tinta emblemática de Burgenland de la sombra de la fruta confitada y la madera nueva, con viñas viejas, rendimientos bajos y una bodega en la que ocurre lo menos posible. Unas 22,5 hectáreas en el Mittelburgenland y en el Leithagebirge aportan la uva, muchas de parcelas de entre 40 y bastante más de 100 años. Los vinos son frescos, especiados, tensos y aptos para la guarda, y han dado al tinto austriaco un escenario internacional nuevo.
Historia
Roland Velich llegó al vino por caminos indirectos: primero trabajó fuera del sector y después se incorporó a la bodega familiar Velich, en Apetlon, junto al lago Neusiedl, conocida sobre todo por sus blancos. Su tema propio, sin embargo, fue el tinto, y en concreto el Blaufränkisch, que encontró en el Mittelburgenland en un estado que no le convencía: mucho extracto, mucha barrica nueva y poca procedencia.
En 2001 puso en marcha con esa idea un proyecto propio que desde 2002 continuó de forma independiente como Moric. El trabajo decisivo no estuvo al principio en la bodega, sino en el viñedo: Velich buscó de forma deliberada parcelas viejas y a menudo olvidadas de Blaufränkisch en Neckenmarkt y Lutzmannsburg y las fue asegurando poco a poco, sobre todo mediante arrendamientos a largo plazo y acuerdos con familias de viticultores de la zona. Más tarde se sumaron superficies en el Leithagebirge.
El reconocimiento internacional llegó pronto: ya a finales de la década de 2000 los vinos de Moric estuvieron entre los primeros tintos austriacos situados en la cima por la crítica influyente. Desde la añada 2019, Velich ha dado un paso más y embotella por separado pagos concretos de Lutzmannsburg para hacer audibles las diferencias dentro del mismo pueblo.
Ubicación y terruño
Moric trabaja en dos paisajes muy distintos. El Mittelburgenland, llamado a menudo Blaufränkischland, se sitúa entre las estribaciones de los montes de Ödenburg y la llanura panónica. Neckenmarkt es la parte más fresca y empinada: laderas expuestas al viento que baja de las montañas, con suelos pobres y erosionados. Aquí la viña tiene que esforzarse, lo que da vinos tensos, de sensación mineral y acidez marcada.
Lutzmannsburg queda a unos diez kilómetros, más llano y cálido, con suelos profundos de limo y arcilla sobre un subsuelo antiguo y rico en hierro. Allí están las cepas más viejas de la casa, algunas de más de 100 años, con raíces muy profundas. Los vinos resultan más densos, oscuros y redondos que los de Neckenmarkt.
En el Leithagebirge, por último, la caliza y el esquisto marcan el carácter: los vinos son más luminosos, finos y de mayor acidez. Estas tres firmas juntas dejan claro hasta qué punto el Blaufränkisch reacciona a la procedencia, que es justamente la tesis de partida de la bodega.
Estilo y filosofía
La idea rectora de Velich es vinificar el Blaufränkisch como si fuera un Grand Cru de Borgoña. Eso significa sobre todo quitar. La vendimia es manual, en varias pasadas y con selección estricta. La fermentación es espontánea, con levaduras del propio viñedo, en tinas abiertas de madera, con unas tres semanas de maceración. Después los vinos reposan muchos meses —hasta dos años en los de gama alta— sobre lías finas en grandes toneles de madera usada. La barrica nueva no juega un papel protagonista y, por regla general, no se clarifica ni se filtra.
En el viñedo el trabajo es en gran parte manual, con rendimientos bajos y un enfoque próximo a la naturaleza. El objetivo no es la madurez máxima, sino la madurez fenólica con alcohol moderado, y por eso los vinos parecen más frescos y esbeltos de lo que cabría esperar en Burgenland, además de ganar mucho con los años en botella.
Pagos y vinos destacados
La gama está escalonada con coherencia:
- Blaufränkisch Burgenland: la entrada, ya con la especia fresca característica
- Blaufränkisch Reserve: fruta de viñas viejas de Neckenmarkt y Lutzmannsburg
- Blaufränkisch Alte Reben Neckenmarkt: tenso, de perfil mineral y estructura ácida clara
- Blaufränkisch Alte Reben Lutzmannsburg: el vino cumbre, de las parcelas más viejas
- Vinos de pago de Lutzmannsburg (embotellados por separado desde la añada 2019), entre ellos Kirchberg, Schwemmer y Maissner
- Además, pequeñas cantidades de Grüner Veltliner
Premios
Moric figura entre las bodegas mejor valoradas de Austria. Ya en 2009 un tinto de Moric fue de los primeros austriacos en alcanzar la franja de los 95 puntos en la crítica internacional. En 2023, Roland Velich fue nombrado viticultor del año por Falstaff, guía en la que la bodega lleva años con la máxima puntuación. Especial revuelo causó el Blaufränkisch Lutzmannsburg Alte Reben 2023, al que JamesSuckling.com otorgó 100 puntos, el primer tinto austriaco en lograrlo en esa plataforma, con los pagos Maissner y Schwemmer justo detrás. Jancis Robinson ha calificado a Velich, sin más, como el mejor productor de Blaufränkisch del mundo.
