Resumen
Bodegas Félix Solís, en Valdepeñas, es una de esas bodegas que conoces sin conocer su nombre: detrás de Viña Albali —uno de los vinos españoles más vendidos— hay una empresa familiar que empezó en 1952 con una casa comprada y unas cuantas tinajas. Hoy la tercera generación dirige una de las mayores bodegas familiares del mundo, con unas 500 hectáreas de viñedo propio, uva de cerca de 5.000 viticultores asociados y una nave de crianza que alberga alrededor de 130.000 barricas de roble americano. El estilo es claro y sin pretensiones: Tempranillo suave y especiado de la DO Valdepeñas, muy bien elaborado, con crianzas largas y a un precio que convierte al Reserva y al Gran Reserva en un placer cotidiano.
Historia
La historia arranca en 1952, cuando Félix Solís Fernández y su mujer, Leonor Yáñez, se trasladaron desde Villanueva de los Infantes a Valdepeñas y compraron una finca en la que empezaron a elaborar vino. En una época en la que Valdepeñas era sobre todo proveedor de granel para Madrid, los Solís apostaron pronto por el vino embotellado con nombre propio.
En 1962 nació la marca Viña Albali, bautizada como una estrella de la constelación de Acuario. Se convirtió en el cimiento de la casa y, durante décadas, en una de las marcas de vino más vendidas en la distribución alimentaria española. En 1975 entró en funcionamiento la bodega actual, junto a la antigua carretera nacional entre Madrid y Cádiz, un emplazamiento ampliado y renovado técnicamente muchas veces desde entonces.
La segunda y la tercera generación impulsaron sobre todo la exportación y la expansión. Con Félix Solís Ramos se modernizaron las instalaciones con inversiones muy importantes, y la empresa familiar dio paso al grupo Félix Solís Avantis: junto a las bodegas de Valdepeñas y La Mancha, incluye las que operan bajo el nombre Pagos del Rey en Ribera del Duero, Rueda, Rioja y Toro. Sus vinos están hoy disponibles en más de 115 países.
Ubicación y terruño
Valdepeñas se sitúa en el sur de Castilla-La Mancha, en una meseta a unos 700 metros de altitud. El clima es marcadamente continental con influencia mediterránea: veranos calurosos y muy secos, inviernos fríos, fuerte oscilación térmica y pocas lluvias. Las cepas se plantan muy separadas y a menudo en vaso bajo, para aprovechar al máximo el agua escasa.
Los suelos son característicos: una capa superficial pardo-rojiza y calcárea sobre una base firme de caliza que almacena la humedad y la devuelve en los meses más secos. Eso es justo lo que permite vendimiar uva madura y sana sin riego. La combinación de caliza, calor y altitud da un Tempranillo de taninos suaves, fruta oscura y acidez moderada, la base del estilo accesible de la casa. La vendimia se extiende desde mediados de agosto hasta principios de octubre.
Estilo y filosofía
Félix Solís no persigue una filosofía de vino de culto, sino de fiabilidad a gran escala. El objetivo es una calidad constante, fruta varietal y un precio que haga del vino algo cotidiano. Detrás hay una bodega con fermentación a temperatura controlada, laboratorio propio y un control analítico completo, incluida una nave de barricas robotizada que gestiona cada barrica de forma individual.
Lo que más marca el estilo es el roble americano. La crianza de los Crianza, Reserva y Gran Reserva en unas 130.000 barricas aporta al Tempranillo sus notas típicas de vainilla, coco y especia dulce, entrelazadas con cereza y ciruela maduras. Los vinos salen al mercado listos para beber: quien compra un Gran Reserva se lleva un vino que ya ha pasado muchos años en barrica y botella.
La casa también ha ampliado mucho su gama, con blancos frescos de Airén y Verdejo, rosados, líneas ecológicas, frizzante y vinos desalcoholizados. En sostenibilidad también ha habido avances: botellas más ligeras, electricidad de origen renovable y embalajes reciclados.
Pagos y vinos conocidos
A diferencia de las pequeñas bodegas de pago, en Félix Solís el centro no es el viñedo singular, sino la marca. Las líneas más importantes son:
- Viña Albali Crianza, Reserva y Gran Reserva: los clásicos de Tempranillo y la columna vertebral de la casa
- Viña Albali Selección Privada Gran Reserva: el escalón más ambicioso de la marca
- Viña Albali Tempranillo Selección y Viña Albali Verdejo: vinos jóvenes y afrutados para el día a día
- Los Molinos: vinos de Valdepeñas de Airén, Verdejo y Tempranillo
- Peñasol y Soliera: líneas ligeras y sencillas para el gran público
Si quieres conocer el estilo de la casa, empieza por el Viña Albali Reserva: suave, especiado y con esa relación entre madurez y accesibilidad tan propia de Valdepeñas.
Reconocimientos
Pese a su tamaño —o precisamente por él—, los vinos obtienen buenos resultados de forma habitual en los concursos internacionales. El Viña Albali Gran Reserva fue distinguido en Mundus Vini como mejor vino de Valdepeñas y ha logrado medallas en Bacchus, la Berliner Wine Trophy y VINESPAÑA, entre otros; James Suckling puntuó además la añada 2018 con 92 puntos. El Viña Albali Reserva ha sido premiado en Mundus Vini y en los Decanter World Wine Awards.
A nivel de empresa, el grupo fue elegido mejor bodega española por AWC Vienna y se situó entre las seis mejores bodegas del mundo en el World Ranking of Wines and Spirits. Para una casa que produce sobre todo vino asequible en grandes volúmenes, es un balance notable.
