Resumen
Brancaia es una de las direcciones más conocidas del Chianti Classico y, aun así, una historia de éxito atípica. La bodega fue fundada en 1981 por los suizos Bruno y Brigitte Widmer, que en realidad solo buscaban una casa de vacaciones en la Toscana y acabaron comprando una propiedad en ruinas con un puñado de hileras de viña. Hoy Brancaia reúne tres fincas: dos en el Chianti Classico, cerca de Castellina y Radda, y una en la Maremma, junto a la costa. Desde 1998 el proyecto lo dirige su hija Barbara Widmer, que como enóloga firma también los vinos. Su sello combina la calidez toscana con una exactitud casi suiza, algo que se percibe tanto en el vino de culto «Il Blu» como en los Chianti Classico clásicos.
Historia
La historia comienza en la Navidad de 1980, cuando Bruno y Brigitte Widmer descubren la colina de Brancaia durante un viaje por la Toscana. Un año después, en 1981, compran la propiedad de Castellina in Chianti: una casa que necesitaba reformas, tierras y unas cuatro hectáreas de viña. Ya en ese primer año se vendimia, más por pasión que por cálculo empresarial.
El reconocimiento llega antes de lo previsto: en 1986 el Chianti Classico de la añada 1983 gana una gran cata a ciegas de la revista suiza VINUM. La afición se convierte en proyecto. En 1988 nace el primer «Il Blu», el supertoscano dominado por Merlot que daría fama internacional a Brancaia, y ese mismo año se crea el característico logotipo cuadrado que combina el nombre con la añada.
En 1989 los Widmer adquieren una segunda propiedad, entonces en ruinas, en Radda in Chianti, donde más tarde construirán su propia bodega. 1998 marca el salto a la costa: se compra y se replanta la finca de la Maremma, un proyecto que su hija Barbara Widmer convierte en el tema de su trabajo de fin de estudios de enología. Ese mismo año asume la responsabilidad del negocio. Barbara había vivido su primera vendimia en 1993, dejó sus estudios iniciales y en 1995 se matriculó en enología en la escuela superior de Wädenswil, en Suiza. Desde entonces marca el rumbo del viñedo y de la bodega. En las décadas de 2010 y 2020 se sumaron un centro logístico entre Siena y Florencia y una oferta gastronómica, entre ella la Osteria Brancaia.
Ubicación y terruño
El corazón de Brancaia está en el Chianti Classico, el núcleo histórico de la Toscana entre Florencia y Siena. Las dos fincas son muy distintas: Castellina in Chianti se sitúa más baja y cálida, con suelos arcillo-calcáreos que dan vinos redondos y accesibles. Radda in Chianti, en cambio, es uno de los municipios más altos de la zona; las noches frescas, los suelos pobres y pedregosos y la maduración tardía producen vinos con acidez marcada, frescura y finura. Estos contrastes se complementan en los coupages.
Muy diferente es la Maremma, al suroeste: clima mediterráneo de costa, más sol, más calor y una leve influencia marina. Aquí prosperan variedades internacionales como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot, que en el Chianti Classico, más fresco, madurarían con dificultad. Los tres emplazamientos permiten a la bodega elaborar estilos muy distintos a partir de viña propia.
Estilo y filosofía
A Barbara Widmer le gusta describir la identidad de la casa como la suma de estilo italiano y precisión suiza. En la práctica significa reducción constante de rendimientos, vendimia manual, selección minuciosa y una crianza muy limpia y controlada. Los tintos maduran sobre todo en roble francés y los vinos de gama alta pasan muchos meses en barrica.
Estilísticamente los vinos representan una lectura moderna e internacional de la Toscana: densos, aterciopelados y con fruta madura, pero sin perder la estructura del Sangiovese. En el viñedo la bodega sigue principios respetuosos y de inspiración ecológica, una actitud que Barbara Widmer trajo en parte de sus prácticas en un gran productor suizo de vino ecológico. El objetivo es un vino que muestre su origen sin resultar áspero.
Viñedos y vinos destacados
La gama está claramente estructurada y repartida entre varios orígenes:
- Il Blu – el supertoscano de la casa como Toscana IGT, elaborado desde 1988. El Merlot marca el tono, acompañado de Sangiovese y Cabernet Sauvignon; las proporciones varían según la añada.
- Chianti Classico Gran Selezione DOCG – Sangiovese monovarietal de una única parcela cerca de Castellina, conocida en la finca como Vigna 10.
- Chianti Classico Riserva DOCG – Sangiovese con una parte de Merlot, más maduro y pulido.
- Chianti Classico DOCG – la entrada clásica, Sangiovese monovarietal de ambas fincas del Chianti.
- Ilatraia – el gran vino de la Maremma: un coupage de Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc criado en barrica.
- Tre, Il Bianco, Rosé y el spumante Stella completan la gama por abajo y en amplitud.
Reconocimientos
El primer gran éxito fue la cata a ciegas de VINUM ganada en 1986, un resultado notable para una bodega surgida pocos años antes de la compra de una casa de vacaciones. Desde entonces los vinos de gama alta de Brancaia, sobre todo Il Blu e Ilatraia, figuran de forma habitual entre los tintos toscanos mejor valorados en guías y catas internacionales. Más allá de las puntuaciones concretas cuenta la continuidad: en poco más de cuatro décadas Brancaia ha pasado de ser una aventura familiar suiza a un nombre fijo del Chianti Classico, además de levantar en la Maremma un segundo pilar con identidad propia.
