Resumen
Barone Ricasoli, en el Castello di Brolio, está considerada la bodega más antigua de Italia: la familia Ricasoli posee el castillo y sus tierras desde 1141. Es, por tanto, una de las empresas más antiguas del mundo. Al mismo tiempo, el nombre representa un capítulo central de la historia del vino: el barón Bettino Ricasoli fijó en 1872 la receta clásica del Chianti, con la Sangiovese como variedad principal. Hoy Barone Ricasoli es la mayor bodega del Chianti Classico, con unas 235 hectáreas de viñedo en torno a Brolio. Desde 1993, Francesco Ricasoli dirige la bodega y, con una intensa investigación del terruño y vinos de pago único, la ha devuelto a la cúspide de la región.
Historia
La historia de Barone Ricasoli se remonta a 1141, cuando el Castello di Brolio pasó a manos de la familia Ricasoli. Durante casi nueve siglos el castillo ha permanecido en propiedad familiar, un lapso único en el mundo del vino que convierte a Barone Ricasoli en la bodega más antigua de Italia y una de las empresas más antiguas del planeta.
La figura más determinante fue Bettino Ricasoli (1809-1880), estadista y uno de los artífices de la unificación italiana, al que llamaban el „barón de hierro”. Tras años de ensayos, formuló en 1872 la receta clásica del Chianti: la Sangiovese como corazón del vino, complementada con algo de Canaiolo. Esa fórmula marcó el Chianti durante generaciones y le valió a Bettino el sobrenombre de „padre del Chianti”. Desde 1993, Francesco Ricasoli dirige la bodega, ha modernizado viñedos y bodega y, con una amplia investigación de suelos y pagos, ha sentado las bases de vinos precisos y marcados por el origen.
Ubicación y terruño
Los viñedos de Ricasoli rodean el Castello di Brolio, cerca de Gaiole in Chianti, y se extienden por los municipios de Gaiole y Castelnuovo Berardenga, una de las zonas más altas y frescas del Chianti Classico. Las cepas crecen entre unos 220 y más de 500 metros de altitud, rodeadas de bosques que garantizan noches frescas y una maduración lenta y aromática.
Es decisiva la extraordinaria variedad de suelos: calizas, arcillas, arenisca y las formaciones típicas de la región dan lugar a distintas expresiones de la Sangiovese. Precisamente esa diversidad la ha cartografiado Francesco Ricasoli tras años de investigación, para hallar en cada parcela la variedad y el estilo adecuados.
Estilo y filosofía
En el centro están la Sangiovese y la reproducción lo más clara posible del terruño de Brolio. Ricasoli apuesta por un trabajo preciso en el viñedo, una selección cuidadosa y una crianza que realza fruta, estructura y elegancia sin recubrir el vino de madera. La intensa investigación de pagos se traduce directamente en vinos de pago único que hacen visibles las diferencias de cada parcela.
Junto a los Chianti Classico dominados por la Sangiovese, variedades internacionales como la Merlot y la Cabernet Sauvignon completan la gama en algunos cortes, además de una pequeña proporción de vino blanco. El abanico va del accesible Brolio a los ambiciosos vinos Gran Selezione.
Pagos y vinos destacados
La gama está claramente escalonada, del clásico al pago único. Entre los vinos más conocidos figuran:
- Chianti Classico Brolio – el clásico y la entrada al estilo de la bodega
- Castello di Brolio Gran Selezione – el buque insignia de las mejores parcelas
- Colledilà – Gran Selezione de pago único de Sangiovese pura
- CeniPrimo – Gran Selezione de una sola parcela
- Casalferro (Merlot) y el blanco Torricella
Estos vinos figuran entre los más comentados del Chianti Classico y marcan el regreso de la bodega a la cúspide de la denominación.
Reconocimientos
Barone Ricasoli recibe con regularidad distinciones de la prensa especializada internacional y es reconocida como una de las direcciones más importantes del Chianti Classico. Sobre todo los vinos de Sangiovese de pago único de nivel Gran Selezione obtienen altas puntuaciones y se consideran una referencia de la diversidad de origen de la región. Como bodega más antigua de Italia, Ricasoli une casi nueve siglos de tradición con una investigación moderna del terruño, una doble aspiración que sigue marcando a la bodega hoy.
