Resumen
El Weingut Thomas Hensel, en Bad Dürkheim, es una de esas direcciones que han contribuido a la fama del Palatinado como región tinta de Alemania. En unas 19 hectáreas conviven dos mundos muy distintos: blancos fermentados en frío y de dibujo nítido, sobre todo Riesling, y por otro lado tintos densos con larga crianza en barrica. La bodega se encuentra al borde del pueblo, justo al lado del aeródromo de vuelo sin motor, y a esa vecindad debe su curioso universo de nombres: los vinos se llaman Aufwind, Höhenflug y, en la cima de la pirámide, Ikarus.
Historia
El viñedo no es nada nuevo en la familia Hensel: sus antepasados ya cultivaban viña en el Palatinado en el siglo XVII, una tradición que se remonta a más de 300 años. El perfil actual de la bodega, en cambio, es bastante más joven. En 1990, Thomas Hensel tomó el relevo y la reconstruyó desde los cimientos: menos cantidad, más calidad, vendimia manual y un estilo propio claramente reconocible.
Decisiva para ese camino fue su formación con Hans-Günter Schwarz en el Weingut Müller-Catoir, en Neustadt-Haardt. Schwarz está considerado uno de los enólogos más influyentes de la historia reciente del vino alemán, y a él se remonta la escuela de la mínima intervención en bodega. Hensel resume su propia actitud en una frase: hay que dejar que el vino se haga, no hacer el vino.
El éxito llegó pronto: las primeras añadas tras el relevo ya recibieron premios. En 2008, Gault&Millau otorgó a la bodega tres uvas, confirmando la ambición que había detrás de la reorientación.
Ubicación y terruño
Bad Dürkheim se sitúa en la Ruta Alemana del Vino, en el extremo norte del Mittelhaardt, ese corazón del Palatinado que da los vinos más maduros y densos de la región. La ciudad es conocida mucho más allá del mundo del vino por su fiesta Wurstmarkt y reclama para sí una de las mayores superficies de viñedo continuas de un municipio alemán.
El clima es privilegiado: el reborde del Haardt, estribación oriental del bosque del Palatinado, protege los viñedos de la lluvia y del aire frío del oeste, mientras la llanura del Rin aporta calor. Higueras, almendros y kiwis en los caminos no son aquí una curiosidad, sino algo cotidiano, y es justo ese calor lo que permite que variedades como Merlot o Cabernet alcancen la madurez fisiológica en el Palatinado.
Los suelos cambian en distancias cortas entre arenisca abigarrada (Buntsandstein), caliza, loess y arcilla, con proporciones de grava. Para la bodega eso significa que el Riesling y la familia de los borgoñones encuentran parcelas adecuadas igual que las variedades tintas de maduración tardía, que necesitan calor y suelos con reserva de agua.
Estilo y filosofía
En Hensel conviven dos filosofías de vinificación. Los blancos fermentan en frío y despacio, casi siempre en acero inoxidable, y después reposan mucho tiempo sobre lías finas. El resultado son vinos secos de fruta nítida, con tensión perceptible y una textura que viene más del contacto con las lías que de la madera. En el Riesling, la precisión va antes que la opulencia.
En los tintos la firma es otra: rendimientos bajos, vendimia manual, maceraciones largas y crianza decidida en barrica. Son vinos oscuros, densos y tánicos que piden tiempo; no un estilo para el consumo rápido, sino para la jarra y unos años de bodega. Junto a esos tintos concentrados y de alta graduación conviven versiones más ligeras y, desde hace algún tiempo, parcialmente desalcoholizadas para ocasiones informales.
Viñedos y vinos destacados
En lugar de poner los pagos en primer plano, la bodega trabaja con una clasificación propia de tres niveles, bautizada con el aeródromo que hay junto a las viñas:
- Aufwind: la gama de entrada, con blancos y tintos monovarietales bien hechos para el día a día
- Höhenflug: el nivel de selección, con vinos de las mejores parcelas, crianza en madera y más estructura
- Ikarus: el tinto insignia de la casa, mayoritariamente Cabernet Cubin, unos 24 meses en barrica, embotellado solo en añadas convincentes y pensado para una larga guarda
A ello se suman Rieslings monovarietales en estilos de seco a semiseco (feinherb), Sauvignon Blanc, Weißburgunder y Chardonnay, además de tintos y coupages de Merlot, St. Laurent y las variedades Cabernet. El Cabernet Cubin es un cruce alemán de Blaufränkisch y Cabernet Sauvignon, una variedad que da vinos muy oscuros y especiados y que se desenvuelve bien en el Palatinado.
Premios
Las tres uvas de Gault&Millau (2008) marcan la consolidación de la bodega en el grupo de cabeza del Palatinado; ya las primeras añadas tras el relevo habían sido premiadas. Desde entonces Hensel aparece con regularidad en las guías alemanas habituales y en catas, casi siempre con los tintos como locomotora. Si quieres conocer el estilo, la gama Aufwind es una entrada asequible; si quieres entender de dónde viene la fama de la casa, prueba un Ikarus con unos años de botella y mucho aire.
