Resumen
La Bodega Catena Zapata, en Agrelo (Luján de Cuyo), es probablemente la bodega más influyente de Argentina. Fundada en 1902 por el inmigrante italiano Nicola Catena, hoy representa, ya en la cuarta generación, el Malbec de calidad nacido en las alturas de los Andes. En los años ochenta y noventa, Nicolás Catena Zapata rompió con la lógica del vino a granel entonces dominante, plantó viñas a alturas que casi nadie creía viables y demostró al mundo que Argentina puede dar vinos de primer nivel. La bodega piramidal de Agrelo y el legendario viñedo Adrianna, en Gualtallary, son hoy emblemas del vino sudamericano.
Historia
Todo empieza con una emigración: Nicola Catena dejó la región italiana de Le Marche a finales del siglo XIX y llegó a Argentina en 1898. En 1902 plantó su primer viñedo de Malbec en Mendoza, en un momento en que la variedad se veía en Europa sobre todo como uva de ensamblaje y había perdido mucho peso en Francia tras la crisis de la filoxera.
Su hijo Domingo Catena amplió la empresa y empezó pronto a experimentar de forma sistemática con pagos y alturas. El corte decisivo, sin embargo, llegó con la tercera generación. Nicolás Catena Zapata, economista doctorado, tomó las riendas en los años sesenta. Una estancia en California a principios de los ochenta le abrió los ojos: si allí se podían hacer vinos de talla mundial, ¿por qué no en Mendoza? De vuelta en Argentina redujo drásticamente los rendimientos, invirtió en barricas francesas y buscó con constancia parajes más frescos y más altos.
El momento clave fue la plantación, en 1992, del viñedo Adrianna en Gualtallary, departamento de Tupungato, a unos 1.450 metros: una altura que muchos expertos consideraban entonces excesiva. A finales de los noventa se levantó en Agrelo la nueva bodega con forma de pirámide maya, obra de Pablo Sánchez Elía. Desde 1995 trabaja en la empresa familiar Laura Catena, hija de Nicolás y médica de urgencias de formación, que hoy dirige la casa como directora general. El responsable de la elaboración es, desde los años dos mil, Alejandro Vigil, ingeniero agrónomo formado en el estudio de suelos.
Ubicación y terruño
La sede está en Agrelo, uno de los terruños clásicos de Luján de Cuyo, a unos 950 metros. La verdadera fuerza de la casa, no obstante, está en su reparto entre alturas y suelos distintos: los viñedos van desde unos 920 metros en Lunlunta (Maipú) hasta unos 1.450 metros en Gualtallary.
Mendoza tiene clima de desierto de altura: seco, soleado y con el agua de deshielo de los Andes como única fuente fiable. Lo decisivo es la altura: cada 100 metros más arriba bajan de forma perceptible las temperaturas medias mientras aumenta la radiación ultravioleta. El resultado son noches frescas, una maduración larga, hollejos más gruesos y, con ello, vinos de acidez viva, color intenso y taninos de grano fino.
Los suelos varían mucho. En Agrelo dominan los suelos profundos de arcilla y aluvión; en el Valle de Uco aparecen gravas pedregosas y calcáreas. En el viñedo Adrianna, sobre todo, la bodega ha cartografiado diferencias a muy pequeña escala: zonas ricas en caliza, áreas con concreciones calcáreas y parcelas puramente pedregosas, la base de los vinos de parcela.
Estilo y filosofía
Catena Zapata une precisión científica y trabajo manual clásico. Su núcleo es el Catena Institute of Wine, fundado en 1995, dedicado a investigar la viticultura de altura, la microbiología del suelo y, sobre todo, la selección clonal de Malbec. Del viejo viñedo Angélica se seleccionaron y multiplicaron más de cien cepas individuales: un patrimonio genético que hoy está en la base de muchos grandes viñedos argentinos.
En bodega se trabaja parcela a parcela: cada zona fermenta por separado antes de decidir si va al ensamblaje o a un embotellado de pago. El uso de madera nueva es hoy mucho más contenido que décadas atrás. El estilo lo refleja: Malbec de fruta oscura, violetas y final tenso y salino, lejos de la opulencia mermelada; Chardonnay con cítricos, pedernal y una mineralidad muy marcada.
Pagos y vinos destacados
Los viñedos más importantes de la casa:
- Viñedo Adrianna – Gualtallary, Tupungato, unos 1.450 metros; a menudo descrito como el terruño de bodega más conocido de Sudamérica
- Viñedo Nicasia – en el Valle de Uco (San Carlos), a unos 1.100 metros, plantado en 1996
- Viñedo Angélica – Lunlunta, en Maipú, unos 920 metros, con cepas de Malbec muy viejas
- La Pirámide – Agrelo, unos 950 metros, viñedo de casa de la bodega desde 1983
- Domingo y Angélica Sur – otros viñedos de altura del Valle de Uco
Entre los vinos más conocidos están el ensamblaje Nicolás Catena Zapata, de Cabernet Sauvignon y Malbec, el Malbec Argentino y los vinos de parcela del viñedo Adrianna: los Chardonnay White Bones y White Stones y los Malbec Fortuna Terrae y Mundus Bacillus Terrae.
Reconocimientos
En 2009 la revista Decanter nombró a Nicolás Catena Zapata Hombre del Año, uno de los mayores honores del mundo del vino y el primero para un argentino. El viñedo Adrianna ocupó el primer puesto del ranking World's Best Vineyards en 2023.
Como marca, la casa también está arriba: Catena Zapata ha alcanzado varias veces el primer lugar en la votación World's Most Admired Wine Brands de la revista Drinks International, la primera de ellas en 2020. A esto se suman las máximas puntuaciones de la crítica internacional, entre ellas los primeros 100 puntos que Wine Advocate concedió a un vino sudamericano.
