Resumen
La bodega Emil Bauer & Söhne, en Landau-Nußdorf, es una de las casas familiares más llamativas del Palatinado (Pfalz), y lo es en un doble sentido. Los hermanos Alexander y Martin Bauer dirigen el negocio en la quinta generación y lo han hecho famoso en toda Alemania con etiquetas provocadoras y llenas de humor. Detrás de los lemas hay una gama que reúne un número sorprendente de variedades en unas 65 hectáreas: riesling y borgoñas clásicos del sur del Palatinado junto a variedades mediterráneas que se benefician de un clima cada vez más cálido. El estilo es seco, nítido y accesible: vinos para beber, no solo para admirar.
Historia
Las raíces de la casa se remontan a los años veinte: Emil Bauer, abuelo y bisabuelo de la generación actual, puso la primera piedra en Nußdorf. Su nombre sigue en el rótulo, acompañado de los „Söhne" (hijos) que llevaron adelante el negocio durante décadas.
A partir de los años cincuenta la bodega creció de forma continua. Los hermanos Norbert y Arno Bauer la trabajaron durante unas cuatro décadas y ampliaron notablemente el viñedo. En 2011 se la traspasaron a los hijos de Norbert, Alexander y Martin. Los dos llegaron con una imagen radicalmente distinta: Alexander se ocupa de la bodega y la elaboración, Martin de la marca, las etiquetas y las ventas. En lugar de letra ornamental y motivos de castillo aparecieron de pronto vinos con lemas que dan que hablar: una ruptura con los hábitos visuales del sector que hizo visible en toda Alemania a esta pequeña casa del sur del Palatinado en pocos años.
Ubicación y terruño
Nußdorf se sitúa a las afueras de Landau, en el sur del Palatinado, en el ámbito de la Ruta del Vino Meridional (Südliche Weinstraße). Este rincón del Palatinado es una de las zonas vitícolas más cálidas y soleadas de Alemania: el bosque del Palatinado protege las viñas por el oeste, la llanura del Rin mantiene noches suaves y más de 1.800 horas de sol al año no son ninguna rareza. Los almendros y las higueras entre las hileras son una estampa habitual.
Los viñedos se reparten en varios términos alrededor de Nußdorf, Birkweiler y Appenhofen. Los suelos van del loess y la arcilla a la caliza conchífera y a la arenisca abigarrada descompuesta: una variedad que explica por qué la casa puede alojar tantas variedades distintas. Las parcelas calcáreas aportan estructura y salinidad a los borgoñas, mientras que los pagos más cálidos sobre arenisca maduran con fiabilidad las variedades tintas.
Estilo y filosofía
Los vinos se elaboran en su gran mayoría en seco, con precisión y sin pesadez. La meta de los hermanos es la bebibilidad: fruta y frescura en primer plano y madera solo donde aporta algo. Los rieslings muestran la madurez típica del Palatinado con una acidez clara, y los borgoñas —blanco, gris y noir— son el segundo gran eje: ocupan casi la mitad del viñedo.
Llama la atención su gusto por experimentar. La casa empezó pronto a plantar variedades que soportan mejor el aumento de las temperaturas que algunos clásicos: petit verdot, nebbiolo, barbera, sangiovese, syrah, cabernet franc y sémillon conviven en las hileras con el riesling y los borgoñas. Más que un juego, es una previsión: un ensayo práctico de cómo puede ser la viticultura palatina en un clima más cálido.
A ello se suma el compromiso con la sostenibilidad: la bodega está certificada por Fair'n Green, un sistema que evalúa conjuntamente la ecología, la gestión de la empresa y la responsabilidad social. Sus temas son la biodiversidad entre las hileras, las cubiertas vegetales, la reducción de la huella de CO2 y el envasado.
Pagos y vinos conocidos
Emil Bauer se dio a conocer menos por nombres de pagos concretos que por sus vinos de etiqueta. Llevan lemas que comentan el propio vino, como el Grauburgunder „Bullshit! Drink a real Grauburgunder", un guiño contra el estilo uniforme del pinot grigio, o un riesling que se vende bajo el lema „No Sex, Drugs & Rock’n’Roll – just Riesling". La línea se ha convertido en la seña de identidad de la casa y está muy presente en tiendas, restauración y comercio online.
Junto a ella hay una gama escalonada de forma clásica: vinos de casa para el día a día, vinos de pueblo y varietales con más fondo, y vinos de gama alta de las mejores parcelas. Los ejes son el riesling seco, el Weißburgunder y el Grauburgunder, el sauvignon blanc, además del Spätburgunder y los coupages de variedades internacionales. Rosados y espumosos completan el conjunto.
Reconocimientos
Para una casa que se percibe sobre todo por sus etiquetas, el apartado de valoraciones es notablemente sólido: Emil Bauer & Söhne aparece con regularidad y con buenas notas en las principales guías alemanas —Gault&Millau, Falstaff, Vinum y Der Feinschmecker—. En concursos de ámbito nacional dedicados al riesling y a los coupages, sus vinos han quedado repetidamente en los primeros puestos; en 2014 los hermanos fueron además nominados al título „Newcomer del año" de Falstaff. El crítico Stuart Pigott los incluyó entre los jóvenes viticultores alemanes destacados.
En suma, Emil Bauer es un buen ejemplo de que en el Palatinado la autoironía y el oficio pueden ir de la mano: si el lema de la etiqueta te hace gracia, aun así acabas con un vino serio en la copa.
