Resumen
Caparzo es una de las bodegas históricas de Montalcino, en el sur de la Toscana: fue fundada en 1970, cuando el Brunello di Montalcino todavía dependía de un puñado de productores y apenas se conocía fuera de Italia. De una finca en ruinas surgió, en pocas décadas, una de las direcciones que han definido la denominación. Ya en 1977 Caparzo embotelló Vigna La Casa, en la colina de Montosoli, como uno de los primeros Brunellos de viñedo único, e introdujo así la idea de cru en Montalcino. Desde 1998 la finca pertenece a Elisabetta Gnudi Angelini, que la modernizó a fondo: viñedos replantados, parcelas adquiridas con criterio y una bodega de crianza totalmente subterránea. Hoy unas 90 hectáreas de viñedo sostienen un estilo que une potencia y claridad.
Historia
La historia de Caparzo comienza en 1970, en una época en la que el Brunello di Montalcino seguía siendo un producto de nicho elaborado por apenas unas decenas de bodegas. Un grupo de amigos compró una finca abandonada al norte de Montalcino, rehabilitó los edificios y plantó nuevas viñas. El nombre procede del antiguo topónimo Ca' del Pazzo – la casa del loco –, que hoy sigue vivo como nombre de un vino.
El paso decisivo llegó en 1977: Caparzo vinificó por separado la uva de la parcela La Casa y la embotelló de forma independiente. Lo que hoy parece evidente era entonces una novedad, porque Montalcino apenas conocía el concepto de viñedo único. Por eso la bodega figura entre las precursoras de la cultura del cru en la denominación.
En 1998, la empresaria Elisabetta Gnudi Angelini adquirió la propiedad e impulsó una renovación profunda. Arrancó y replantó viñedos, compró nuevas parcelas de forma selectiva y amplió la superficie de viña desde las 46 hectáreas iniciales hasta unas 90. En paralelo se construyó una bodega de crianza moderna, situada por completo bajo tierra, que mantiene temperaturas constantes sin climatización. Hoy dirige la casa junto a sus hijos Igino y Alessandra Angelini.
Ubicación y terruño
Montalcino se alza sobre una colina a unos 40 kilómetros al sur de Siena, por encima de los valles del Ombrone y del Asso. La denominación es claramente más cálida y seca que el Chianti Classico, situado más al norte; la cercanía del Monte Amiata desvía el granizo y las tormentas, y el aire mediterráneo procedente del mar Tirreno garantiza maduraciones largas y soleadas. Son precisamente esas condiciones las que permiten a la Sangiovese, de maduración tardía, alcanzar la densidad que ha hecho famoso al Brunello.
Caparzo tiene su sede en el norte del municipio. Este lado más fresco y algo más elevado de Montalcino se considera origen de vinos finos, aromáticos y con más acidez, mientras que el sur, más cálido, da estilos más carnosos y rotundos. Capítulo aparte merece la colina de Montosoli, al norte del pueblo: una loma empinada de suelos margosos y calcáreos, tenida por una de las mejores zonas de la denominación. Allí se sitúa la parcela La Casa, orientada al sur y al sureste. En conjunto, los viñedos de la bodega se reparten por varias zonas con suelos distintos – desde terrenos pedregosos calcáreos y margosos hasta parcelas más arcillosas –, lo que da margen al equipo de bodega a la hora de componer los vinos.
Estilo y filosofía
Caparzo combina una idea clásica del Brunello con tecnología moderna de bodega. En el viñedo priman la limitación de rendimientos, la selección cuidadosa y la vendimia parcela a parcela; en la bodega cada parcela fermenta por separado antes de decidir las mezclas definitivas. La bodega subterránea permite una crianza tranquila y estable en temperatura durante los largos periodos de envejecimiento que exige el Brunello.
En lo estilístico, la casa busca vinos que muestren la fuerza y la estructura de la Sangiovese de Montalcino sin caer en la pesadez: cereza oscura, hierbas secas, notas de cuero y tabaco, taninos firmes pero maduros y la frescura típica de la zona. La crianza se hace de forma tradicional en grandes fudres de madera y, para algunos vinos, también en barricas más pequeñas; la madera acompaña en lugar de dominar. El accesible Rosso di Montalcino funciona como contrapunto joven al Brunello, que necesita tiempo.
Viñedos y vinos célebres
La gama está claramente estructurada y cubre los clásicos de la región:
- Brunello di Montalcino DOCG – el vino de añada de la casa, con uva de varias parcelas
- Brunello di Montalcino 'Vigna La Casa' – el cru de viñedo único de la colina de Montosoli, embotellado por separado desde 1977 y buque insignia de la bodega
- Brunello di Montalcino Riserva – selección de las añadas especialmente buenas, con crianza más larga
- Rosso di Montalcino DOC – la Sangiovese más joven y frutal, para beber antes
- Ca' del Pazzo – un coupage de Sangiovese y Cabernet Sauvignon, bautizado con el antiguo topónimo de la finca
- Le Grance – un blanco de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Traminer de las parcelas más frescas
Reconocimientos
Caparzo forma parte desde hace décadas del canon fijo de los productores de Brunello y aparece con regularidad en las guías internacionales y en la prensa especializada. Sobre todo el cru La Casa logra puntuaciones sobresalientes en las añadas fuertes – la de 2016, por ejemplo, recibió 96 puntos de Wine Spectator –, y la Riserva suma con frecuencia medallas de oro y plata en concursos internacionales. Más importante que las puntuaciones concretas es, sin embargo, el papel de la casa en la historia de la denominación: con aquel embotellado temprano de viñedo único, Caparzo contribuyó a que Montalcino piense hoy en términos de pagos.
